2 abr. 2016

Mi música romantica: Hymn (himno)

Las canciones de mi vida y el amor (12)

POST TEMAS: musica romantica / canciones romanticas / cancion de amor

HYMN (Himno)

La canción que os dejo hoy no precisa texto..., ni traducción.

Os bastará con escucharla, de verdad. Es de esas canciones capaces de relajarte entero, de activar un pensamiento, un sueño, de acompañar una caricia, de... No os la perdáis, vale la pena...

Escrita por una cantante poco conocida, quizás poco promocionada, pero con una voz angelical: Janis Ian. En la interpretación la acompañan Phoebe Snow y Odetta.

Hoy no habrá reflexión, pues. Hoy toca disfrutar...




1 abr. 2016

La vida es bella... ¡Vive!


Fragmento del libro "A la luna, a ti, mi cielo, y a mis queridas estrellas"


La vida es bella. No debemos disfrazarla, no podemos obviarla. Formamos parte de la naturaleza y eso nos convierte a todos en únicos y valiosos tesoros. Debemos integrarnos en nuestro paisaje y abrir nuestros sentidos para que puedan enriquecer nuestra sensibilidad con la percepción de mil maravillas, con el afloramiento de mil sensaciones. Hermosa es la tierra, limpio debemos percibir el aire y enigmático y mágico puede llegar a ser el cielo. Si aprendemos a coexistir con nuestro hábitat conseguiremos escuchar nuestro corazón. Y él nos contará mil fantasías, y él nos llevará presos del amor hacia parajes nunca imaginados, y él nos mostrará el camino de las usanzas constructivas, y él, sólo él, nos empujará con un cada día renovado ímpetu hacia el reino donde la diosa felicidad anhela gobernarnos. Debemos condenar toda razón que no contribuya a enriquecer nuestro espíritu. Pensar no nos da la vida y demasiado a menudo nos la complica. En el sentir debe apoyarse el vivir y queriendo y siendo queridos hallaremos la fibra que vigorizará nuestro existir. Si andamos con paso seguro habremos hallado la senda de nuestra verdad. Aunque admitamos que en la percepción todo es relativo, aquello que disminuya con constante insistencia nuestra confianza debe ser corregido y aquello que se nos presente con insistente constancia como una falsedad, como una contumaz mentira, debemos rechazarlo. Ser uno mismo no es nada fácil. Demasiados factores condicionantes, experiencias, circunstancias, opiniones,..., habrán procurado y procurarán alterar nuestro natural carácter, nuestra innata personalidad. Para calmarlos muchos habremos configurado un ser artificial que para mantener su banal proceder deberá enterrar sus emociones. Engañados iremos si esperamos alquilar nuestra esencia con fiestas y guirnaldas que acicalen las realidades que acosan nuestro bienestar, pues en su conclusión el arriendo nos devolverá el depósito de nuestra frágil moral. Errados estaremos también si creemos adormecer nuestro descontento con aquellos fármacos que hunden las tensiones hacia el fondo de los subconscientes, pues ante el menor contratiempo nuestra mente removerá ese asiento y las turbaciones asediarán aún con más brío nuestro equilibrio.

La vida es bella, ¿sabes? En un trocito de cielo, hablando con una estrella, bajo una gota de esperanza, en el abrazo de mis hijos, tras el vuelo de una ilusión o, quien sabe, en la sonrisa de mi amada descubrí cuan hermoso es vivir. Ahora lo sé y voy a poner todo mi empeño en no volver a olvidarlo jamás. Si nunca lo dudas deberás también marchar. Escoge tu sueño y marcha con él. Marcha con él y vive, pues solo viviendo recuperarás la alegría de vivir. Si la solitaria paz te inquieta deberás gritar. Grita tan alto como puedas que te amas y en los ecos rebotados tu autoestima te regalará muchos otros amores. Si tu camino te resulta demasiado abrupto deberás volar. Vuela alto y súbete a las nubes donde escondiste tus deseos y apaciguaste tus pasiones. Libéralos y aprende a ser tu propio ángel de la guarda. Libéralos y recuperarás también tus emociones. Si la tristeza encoge con firmeza el brillo de tus ojos deberás imaginar. Imagina que puedes ser muy, muy feliz. Imagina que nada ni nadie, sólo tu, va a decidir el sino de tu esperanza. Imagina que aprendes a amar de verdad y que la nómina que ingresa tu corazón simplemente por latir acaba siendo millonaria en correspondencias. Pues sí, la vida puede ser muy hermosa. Y si aún lo dudas deberás creer. Cree en la magia del inoportuno hado, cree en los ideales que marcaron cada despertar, cree en la fuerza del amor y aplícala, cree en la pureza de la amistad y búscala, cree en ti y, por favor, déjate ir... Marcha, grita a los cuatro vientos tus sentimientos, vuela y libérate, imagina y fantasea, aprende a amar y ama y, no lo olvides: ¡Vive!
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31 mar. 2016

Hacer el amor... Fragmentos literarios

FRAGMENTOS LITERARIOS... HACER EL AMOR... DE LA NOVELA "A LA LUNA, A TI, MI CIELO Y A MIS QUERIDAS ESTRELLAS"


Anoche estábamos tú y yo en la playa. Sentados en la arena nos envolvía aquel silencio que todo lo calla pero que en su paseo todo lo dice. Las olas venían a visitarnos y regresaban raudas, emocionadas, para contarle al mar que en su viaje hallaron una muy hermosa imagen. Tus dedos resbalaban entre los míos y juntos buscaban una reconciliación del tacto con la suavidad de las pieles que se aman. Mis ojos miraban el cielo y en cada estrella redescubrían el esplendor de nuestro amor. Mi vista corría por la oscuridad y en un viaje reposado localizó tu sonrisa en aquellas formas que una redondeada luna suele regalar muy de vez en cuando. Y la reina de la noche parecía feliz, mostrando una luz especial para podernos iluminar mejor, aunque en verdad quizás éramos nosotros los que la alumbrábamos a ella con el resplandor de nuestra ilusión. Los dos permanecíamos callados porque sabíamos con certeza que nuestros pensamientos volaban subidos en la misma nube, bañándose en aquellas palabras de algodón que suelen mimarse mientras se acarician. Tus pies se habían hundido en aquel playero arenal que debía sostenerlos y bajo tierra caminaban buscando los míos para invitarlos, con movimientos espontáneos, nada calculados pero sabiamente concebidos, a jugar a un cosquillear itinerante que debía sumarse a la sublime unión que nuestros seres estaban proyectando. Y pasó lo que tenía que pasar: sin haberse avisado y con una perfecta simultaneidad en el giro nuestras cabezas se volvieron y nuestras miradas se reencontraron. Y tu rostro se iluminó otra vez, ¡qué maravilla!, y en tu dulce mirar percibí que toda tú eras mía y me sentí inmensamente feliz. Y mis manos soltaron las tuyas, el adorado sustento de sus anhelos, para buscar aquella rojiza cascada que en tus cabellos se inspiraba y nadar con pausada suavidad entre tu pelo, mientras empujaban tu cara hacia la mía para poder rubricar con un beso aquel inolvidable momento... Y sucedió. Por primera vez pude besarte. Mis labios encontraron los tuyos y se presentaron con aquella timidez que cubre a los besos inocentes, aquellos besos que en la inseguridad de su primera vez suelen retirarse repetidamente para certificar en los ojos de la amada ese amor presuntamente correspondido. Y mis dedos seguían acariciando tu pelo pero ahora buscaban escaparse para deleitarse con la tanto tiempo anhelada sedosa tersura de tu cara. Y entonces mi boca recordó tantas palabras que nunca pudo decirte y en un tenue fregar de la piel de tu rostro buscó tus mejillas, encontró tus ojos y paseó por tu nariz para susurrar en su besar lo que tanto tiempo guardó. Fue un “te quiero” silencioso, fue un “te amo” explicado en el humedecer de unos labios sedientos del mágico cáliz que sólo en la amada hallamos. Y en su emocionada travesía mi boca reencontró la tuya y entonces sí, entonces se inició aquel deseado beso que olvida pasado y futuro, el beso que borra todo lo que nos rodea y pospone la pasión para arrullarnos con la más dulce canción jamás soñada, el dueto de dos corazones que se declaran su amor. Y como el agua marina que en el oleaje descubre la arena y regresa, y regresa, nuestras bocas se descubrieron y eternizaron su sorpresa en la emoción de dos cuerpos que se fundieron en un abrazo que en su apretar clamaba la posesión mutua que sentíamos.
Un larguísimo momento pasó hasta que el tormento de no saberte mía pudo calmar su ansiedad en el enlace de unos labios y en el enganche de nuestros seres. Luego, con el sosiego que da la seguridad de la tenencia, tus manos o las mías se despegaron y mi boca o la tuya empezaron a buscar otros descansos. Y con el nacimiento del deseo nuestras apasionadas almas declararon abierto el combate que nuestros sentidos debían mantener para demostrar que la búsqueda del placer del ser querido es la forma más preciosa y efectiva de hallar el propio. Y mis dedos comenzaron su ronda, iniciaron un galante baile por los surcos de tu piel y en la tensión que de tu excitación se desprendía mi felicidad redescubría la fogosidad del querer. De mi mente brotaban bellas palabras, frases que murmuraba allá donde mis sensaciones me llevaban y que traducían tu belleza, reafirmaban mi amor y prometían mil sueños. En mis oídos sonaba tu respirar y tu suspirar reposaba la constatación de tu total entrega. Y sentí como me embriagaba: una exquisita mezcla de olores se desprendía de ti y me envolvía con un manto etéreo aliñado con tu esencia, acicalado con tu perfume y aderezado con tu sudoroso deseo. Y en mi tarea de conocerte y poseerte no hubo un solo espacio, un solo punto, una sola célula periférica de tu cuerpo que no fuera visitado, sentido, saludado, acariciado y amado. Hacía rato que te sentía ya perfectamente mía y sabía que en tu percepción yo era también espléndidamente tuyo. Porque tus dedos habían comenzado también su ronda, habían iniciado su galante baile por los surcos de mi piel y en la tensión que de mi excitación se desprendía tu felicidad redescubría la fogosidad del querer. De tu mente brotaron bellas palabras, frases que murmuraste allá donde tus sensaciones te llevaron y que tradujeron mi belleza, reafirmaron tu amor y prometieron mil sueños. En tus oídos sonó mi respirar y mi suspirar reposó la constatación de mi total entrega. Y sentiste como te embriagabas: una exquisita mezcla de olores se desprendió de mí y te envolvió con un manto etéreo aliñado con mi esencia, acicalado con mi colonia y aderezado con mi sudoroso deseo. Y en tu tarea de conocerme y poseerme no hubo un solo espacio, un solo punto, una sola célula periférica de mi cuerpo que no fuera visitado, sentido, saludado, acariciado y amado. Y hacía rato también que me sentías ya perfectamente tuyo y sabías que en mi percepción tú eras espléndidamente mía.
Muchas veces suele ocurrir que lo que sucede pasa sin que en las intenciones se programe su paso. Sin prisas, sin egoístas pretextos, dos cuerpos deseaban descubrirse y en un camino donde las pieles proyectaban rozarse los envoltorios fueron cayendo en la arena sin casi darse cuenta. Y en la desnudez pudimos concertar todas aquellas citas que nuestros sentires anhelaban. Y luego sucedió. Nuestros cuerpos, nuestros sentidos, nuestros corazones y nuestras almas dieron la esperada orden que debía abrir la puerta de la comunión absoluta. Y todas aquellas maravillosas sensaciones que en las antesalas del sublime placer experimentamos nos condujeron inevitablemente a compartir el hueco donde todos los sentidos encuentran su gloria en un fregado vaivén que en el amor descubre el supremo éxtasis. Entré en tu ser y al hacerlo supe que me había clavado en tu vida para siempre, y al hacerlo tú supiste que te grababas en mi existencia para toda la eternidad. Y con el paso de los besos, con el trabajo de las caricias y los avisos de los suspiros, con los cuchicheos de los “te amo” y el sisear de muchos “vida mía” nuestro apoteósico paseo por el palacio de los amantes entregados nos condujo al unísono, a través del clímax donde la pasión levanta su reino, al trono donde las exclamaciones se abrazan y la felicidad esconde sus penas en un grito triunfante. Por unos instantes, te lo juro, me sentí el rey del universo, el hombre más feliz de la Tierra. Y tú fuiste mi reina, la diosa poderosa que supo entregar su cuerpo y su espíritu en una ceremonia donde los sentimientos y los pensamientos coronaron al corazón como jefe supremo de toda razón de existir.


Por primera vez pude tenerte, pude sentir lo que en el respeto quise guardarme sólo para mí. Pero quizás no supe. O quizás no pude. ¿O quizá sí?




Y sucedió. Y aunque sólo fuera un sueño te juro que fue tan real y glorioso que el despertar del nuevo día que truncó mi dormir no pudo robarme la sensación que aquella había sido, seguramente, la noche más feliz de todas. Y cuando salí a la calle, aquella mañana, miré de reojo al sol y me pareció descubrir en este una muestra de rabia por lo que se había perdido, un atisbo de envidia por lo que no había vivido. Porque anoche, mi amor, estuvimos tú y yo en la playa...

FRAGMENTOS LITERARIOS... HACER EL AMOR... DE LA NOVELA "A LA LUNA, A TI, MI CIELO Y A MIS QUERIDAS ESTRELLAS" de Miquel Beltran i Carreté

30 mar. 2016

Las canciones de mi vida y el amor 1: Time to say goodbye...

Dedicado a todos aquellos y aquellas que se disponen a emprender uno de los viajes más apasionantes que en la vida podemos llevar a cabo: la travesía hacia el amor...

TIME TO SAY GOODBYE / TIEMPO DE DECIR ADIÓS


29 mar. 2016

¿Me abrazas?


Un nuevo poema...



¿Me abrazas?

No es nada, sólo eso…
¿Un beso? Después…
Te vi., sentada, y pensé:
¿Y si…? ¿Me abrazas?

¿Enlazas mi alma?
¿Recuperas mi mirada?
Se perdió… Entre tanta soledad…
¿La verdad? No sé donde para…
Se esconde…
¿Qué para qué la quiero?
¿Para mirarte otra vez?
¿Quizás para amarte?
O no… Pero, ¿me abrazas?

¿Cazas mis miedos?
¿Puedes borrarlos? ¿Quieres?
Entre tus dedos los amagas,
los apagas, los disfrazas…
De paz, ¿sí? Soñé con ella…
Y luego, ¿me abrazas?

Te lo ruego: ¿me atenazas?
Fuerte, aprieta, no me duele…
No cabe grieta, suele pasar…
Mi suerte, inmensa,
tenerte, mi recompensa.
Sentirte, pegada,
cual hada del ocaso,
el paso de tu caricia,
el sol raso, junto al mar.

Hogar, dulce y tierno,
entre tus brazos lo hallo,
y callo, callo, callo…
Allí no pasa el invierno,
allí se funde el otoño,
allí me siento un retoño,
de la primavera el brote,
del verano tu calor…

Los lazos de tu cabello,
qué suaves, qué sabios…
Qué bello es sentirte, ¿Sabes?
No puedo mentirte:
mejilla contra mejilla
huelo tu brisa, siento tu aliento.
En la orilla de tus labios
saliva el tiento de la pasión.
Y estoy tan cerca…

¿Y no es la calma
la que mejor ensalma
el oleaje?
¿Y no es el suspiro
un digno traje del reclamo?
¿Y no suele ser el abrazo
la más hermosa cuna del beso?
¿Y pues? Pues eso…
Te amo, ¿me abrazas?
Soy tuyo…

Miquel Beltran i Carreté

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Un espacio para el romanticismo, para aquellos y aquellas que aún creemos en el amor... Aquí podrás leer los nuevos textos ya acabadosDeseo, diseñando el amor..." y en redacción "Voló la blanca paloma... los últimos post: "De nada sirve soñar", "¿Me abrazas?", "Oda a la esperanza". "El miedo a enamorarse: Las sombras del pasado", "Requiem por un amor que debía morir", "Sonetos de amor: un juego y no más...", "Tristeza de amor";"Papi, ¿por qué cuando sales del trabajo nunca vienes a casa?","Una bella historia de Amor y Vida", recordar qué significa "hacer el amor", las sensaciones de "el primer beso", leer preciosas "odas al amor", reafirmar que "la vida es bella", recordar que significa enamorarse en "Y floreció el amor", leer y leer, reflexionar sobre "los sentimientos y el corazónintentar entender que hay detrás de "un amor eterno", emocionarte con una inevitable "carta al desamor", comprender lo dañina que puede resultar para la pareja "la posesividad", visualizar a la mujer amada "con los ojos del amor", considerar las muy complicadas variables del "maltrato en la pareja", leer como se puede o se suele "sobrevivir en el desamor", reflexionar sobre como encajar el sentimiento de que "la vida se apaga, leer cómo suelen de ser de "vanas las intenciones" ante el desamor, aprender a viajar hasta el cielo para pedir "un deseo de amor", confirmar que "vivir sin paz es morir poco a poco", entender cómo puede ser de duro"un pleito con el destino",; "> leer cuan importante es aprender a "ignorar los rumores", recordar que "nacimos para vivir", condenar el muy mal interpretado juramento de "hasta que la muerte nos separe", leer el "primer capítulo" del libro A la Luna, a Ti, mi Cielo, y a Mis Queridas Estrellas, sentir como se escribe el sufrimiento que da fin a una "oda de amor con dolor", cerrar los ojos y averiguar si "es esa tu verdad", reírte de los unos y las otras con una parodia del mito de "Adán y Eva", soñar con un baño "en los ojos de tu amor", reflexionar sobre cuan dañina puede ser "la mentira en las relaciones", tantear si tu realidad se acerca a "la verdad que desearías", leer lo fácil que sería cambiar nuestro planeta un mundo mejoro en "Amada, bien querida"reflexionar sobre qué puede conllevar un "matrimonio de conveniencia", comprender que no puede de ninguna manera existir un"diálogo poético con la violencia y el maltrato",entender que "un corazón bravo no es el que más da", leer cómo se puede "vivir la ausencia", imaginar cómo funciona la inspiración en "... 12 musas", ...